Moby  es un tipo de los tantos que estaban abajo, que llegaron a la cima, que después cayeron hasta el piso y más tarde se rescataron… nada mal cuando a tantos artistas de su época la fama se los llevaba puestos. Corrían los 90´s y no le estaba yendo muy bien como DJ en Nueva York, y en un rapto de inspiración graba “Play”,  su quinto disco… y la pegó para siempre.

No sólo la calidad del material lo ayudó a vender más de 10 millones de copias (nada mal para una obra que el día de su presentación fueron sólo 30 personas) si no que tuvo la viveza de ofrecer barata o libre de derechos su obra para que sea utilizada en programas de TV, noticieros, publicidades, esas cosas. De hecho, esta política del artista la ha mantenido a lo largo de los años, a tal punto que tiene un portal en donde ofrece más de 200 de sus obras para que los realizadores las descarguen y las usean en sus trabajos. Se llama “Moby Gratis” y podés acceder a él haciendo click ahí, donde dice “Moby Gratis“, así de coherentes somos.

Y la verdad que la música de Moby da para estas cosas, sobre todo el album “Play”: por un lado tenía la impronta electrónica de un DJ muy propia de aquellos años, pero también le sumaba melodías gospel, algo de blues y bastante de folk. No era un “duro” de las máquinas, había sentimiento ahí…

Su nombre verdadero era Richard Melville Hall y tomó el artístico del famosísimo libro ‘Moby Dick’ de su tío bisabuelo, Herman Melville.  En dicho libro hay una frase que un poco resumiría la carrera de Moby: ” -“Existen empresas en las cuales el verdadero método lo constituye un cierto y cuidadoso desorden“. El tema es que el músico hundiría su barco a partir de la fama, que se transformó en su propio Leviatán: no le daba la nariz para meterse sustancias, andaba de fiesta en fiesta, lo sacaban con los pies para adelante de cuanto lugar estaba abierto y despachaba alcohol… la vida “normal” de una estrella, que además, ya se codeaba con famosos y decidía a qué Grammy asistir (lo bien que hacía, no ganó ninguno)…

El BoluDato” sobre este músico sería que un día, en una recepción y pasado de vodka, hace una apuesta con sus amigos que le refregaría sus genitales por el saco de Donald Trump, allí presente. Y lo hizo… disimuladamente, claro. Hoy es de todas maneras uno de los opositores públicos al empresario /presidente norteamericano. Todos sabemos que no lo quería de antes.

En el 2008 tuvo un intento de suicidio. “Me había tomado 15 copas, cocaína por valor de 200 dólares y un puñado de Vicodin”, puso en su autobiografía y si no se quedó arriba en el Cielo fue porque en el extremo del túnel de luz Pappo le dijo: conseguite un trabajo honesto. Luego de ser rescatado de su propio vómito en su piso de New York ingresó en Alchólicos Anónimos y logro salir de la influencia de una infancia desatendida.

Pero antes de eso y siempre en su política de unirse a la industria de la imagen, Moby compondría “Extreme Ways” para convertirse en el tema principal de la película “Bourne Identity”,  la primera de la saga con Matt Damon, basada en la novela de Robert Ludlum “El Caso Bourne”,  la cual nadie nunca jamás debiera dejar de leer, porque es (para variar) infinitamente superior a su versión cinematográfica (ahí en el enlace lo podés descargar en formato e-book… más no podemos hacer)

 

Como sea, el bueno de Moby se recuperó y ahora es un agradable peladito dueño de un restorán vegano,  que cada tanto va a algún programa de TV y saca un disco, tal como hizo este año con “All Visible Objets“, que a nuestro gusto está más o menos. Si hay un disco para recomendarles entre los post-Caída Libre, éste es “Innocent”, del año 2013, por lo que le dejamos a mano este tema con una onda épica, folk, climática y siempre electrónica pero piola, junto a un video divertido. Enjoy!